viernes, 11 de septiembre de 2015

Parte 3

Era verdad que la hoguera se estaba llenando de gente. Eso sí, aquí hay poca gente que siga en sus trece... Mientras nos hacemos un hueco en todo ese follón no puedo evitar preguntarme quién será el pobre que recogerá mañana todas las botellas y latas que queden tiradas por el suelo...
-¡Madre mía! Me alegro de gastar el dinero en cosas guays... Tomad, probad, ¡está buenísimo! -exclama Amy de pronto. Se ha comprado una botella de vodka de un sabor nuevo para su paladar y no estaba nada segura de haber hecho bien, a pesar de las insistencias de Tess para convencerla de que le iba a encantar...
Ojalá me gustase más el alcohol. Ojalá fuera capaz de beber como lo hacen todos a mi alrededor y dejar de ser la única con dos dedos de frente en esta fiesta. <<Y en todas las demás...>>. Bueno, sí, en esta y en todas. Aunque ya que esta iba a ser en una hoguera, podríamos haber traído de verdad nubes o alguna chuchería. <<Al menos tenemos el vodka con sabor a regaliz de Amy...>>. Pero, por otra parte, esto es tan dulce y sabe tan bien que me está costando bien poco jugar a Yo Nunca, y eso no es propio de mí... ¿Estaré bebiendo más de la cuenta...? Y de repente Jason interrumpe mis pensamientos: se ha puesto a hablar de un perro rosa con orejas de elefante. ¿¡Qué narices...!?
-Vaaaaale, chicos, creo que he llegado a mi límite. Acabo de oír no sé qué de un perro-elefante rosa y he colapsado -si no les hubiera hecho reír no me habrían dejado parar de jugar. Bueno, más bien si no me hubiera reído yo también... Pero es imposible no reír al pensar en perros rosas con orejas de elefante-. Voy a dar un paseo, ¿vale? Necesito que me dé el aire.
-Espera, voy contigo, o empezaré yo también a hacer combinaciones raras de animales... -la verdad es que Amy tiene un don especial para eso. Me mira con los ojos demasiado abiertos cuando se escucha por detrás la palabra "abejonejo" seguida de carcajadas. Tess... Nos echamos a reír nosotras también y nos alejamos del grupo esquivando borrachos.
-Vaya, ¡cuando pensé en tomar el aire no creí que fuera a hacer tanto frío! -y ambas dos nos cruzamos de brazos asintiendo con la mirada. Me gusta estar con Amy, es muy fácil sentirse cómodo con ella. O, al menos, a mí me lo resulta. Es de las pocas personas con quien puedo estar largos ratos en silencio y no sentirme incómoda. Sobre todo porque ella habla por los codos... Su mejor virtud.
-Bueno... -y, efectivamente, me ha dejado estar un rato callada, pero está claro que no sabe medir el tiempo cuando no está del todo sobria-. ¿Qué os traéis entre manos ese tal Drew y tú? Parece que ya os conocíais...
Por alguna razón, todavía no me ha dado tiempo a hablarles a mis amigas de Drew. Compartirlo con los chicos me da igual, pero sé que ellas se mueren por saberlo todo. Sonrío a Amy a modo de disculpa y me vuelvo a girar hacia adelante.
-Lo cierto es que nos conocemos desde hace tiempo. Íbamos a la misma clase en el instituto.
-Pero... Te mira como si aun conociéndote le costara reconocerte. No te mira como miras a alguien a quien conoces bien... ¿Sabes?
-Eso es porque la Cass actual se parece poco a la de hace 4 años. Yo antes... Bueno, digamos que era muy distinta a cómo todos me conocéis hoy.
-Pero... ¿Para bien o para mal? -me mira enarcando una ceja. <<¡Está pensando mal!>>. No puedo menos que reírme.
-¿Tú qué crees? ¿He mejorado o he empeorado?
-¿Se puede estar peor? -Ahora soy yo la que enarca una ceja.
-Serás... -y nos echamos a reír. Por eso la quiero tanto, nadie puede meterse conmigo así sin hacer que me enfade.
Bueno, Tess sí. Pero nadie más.
-Venga, idiota -se calma y entonces me mira muy seria de repente-. Sabes que es verdad... -y vuelve a reírse. Y yo me río con ella de nuevo.
-Rubita, estás tentando mucho la suerte esta noche... Yo que tú tendría más cuidado.
-Pfff, por favor, ¡pero si te dejo beber de mi botella! Solo por eso, está todo perdonado, nena.
-¡No me llames nena! ¡Serás cursi! -la empujo hacia su derecha con el culo, y en ese momento le vibra el móvil. <<Adam, qué te apuestas>>.
-Espera, es Adam -<<Bingo. Me debo una nube de azúcar>>. Mira el móvil y se le frunce el ceño-. Están viniendo para acá. Dicen que se van a dormir ya.
-¿Ya? ¿Todos? ¿Estás de coña? No son ni las 2...
-Pues ya ves, parece que hay a quienes no les sientan bien los madrugones... Menos mal que mañana podemos despertarnos a las tantas, comer en lugar de desayunar y pasar la noche despiertos, ¿eh? -y me guiña un ojo. A veces me asusta lo bien que me conocen estas dos Barbies que tengo por amigas...
-Hablando del rey de Roma... Qué, ¿ya bostezando, Adam? Esperaba más de ti... -Adam me sonríe a la par que pasa un brazo por encima de los hombros de Amy y la atrae hacia sí..
-Ya te demostraré mañana de lo que soy capaz. Ahora en cambio... -gira la cabeza hacia Amy y le roza la oreja con la nariz-. Me apetece más irme a la cama -Amy se echa a reír y lo empuja.
-Ah no, de eso nada. ¿Tú no tenías sueño? Pues a dormir... -se separa de él, me coge de la mano y nos arrastra hasta la puerta de la cabaña. No recuerdo haber venido andando hasta aquí...
-Lo siento. Tiene que ser duro que elija a su amiga en lugar de irse contigo... -Amy se ríe conmigo, pero también me empuja a mí.
-Sois lo peor. ¡Me voy a dormir! -Y se mete en la cabaña.
-¡Hasta mañana, espabila'o! -Me despido de Adam y cierro la puerta. Amy se está poniendo ya el pijama pero me mira de reojo todavía riendo-. ¿Tú crees que dormirá solo? -levanto una ceja y luego frunzo el ceño sonriéndola-. ¿O... se hará compañía a sí mismo? -y, como era de esperar, me tira la almohada a la cara con una carcajada.
-¡Eh! ¿Qué pasa? -entra entonces Tess en la cabaña-. ¡Yo también quiero violencia nocturna con plumas! -y viene corriendo hacia nosotras a recargar su armamento.

martes, 8 de septiembre de 2015

Parte 2

Ya no sé ni cómo sentarme, solo me falta tirarme sobre el césped y hacer la croqueta... Y eso sería más divertido que el plan que propone la noche, desde luego.
-¿Por qué nadie me avisó de que la mitad de la música que hace esta gente era tan deprimente? Se supone que a los festivales se viene a pasarlo bien, no a terminar los conciertos llorando como si no hubiera un mañana... -no me gusta refunfuñar, pero es que esto es demasiado. El rubio de la batería toca cada vez más fuerte para disimular todos los sapos y culebras que salen por la boca del cantante. Estoy casi segura de que lo hace por eso. En serio.
Tess se echa a reír a modo de respuesta y se arrima más a Jason.
-Pobrecita. Claro, es que ella no tiene con quién distraerse... -levanta la cabeza de repente y me mira con los ojos muy abiertos-. ¡Ey! ¿Vamos a conocer a gente nueva? A lo mejor conoces al amor de tu vida...
¿Por qué siempre tiene que mirarme con esa picardía malévola? Odio que me conozca tan bien...
-Quita, quita. -Me incorporo y me pongo de pie. Madre mía, no siento el culo... Y antes de darme cuenta ya he decidido que cuando vuelva traeré una toalla conmigo que sirva de cojín-. Mejor aún, me voy a por algo de beber a la cabaña y así me despejo un poco. ¿Queréis algo?
-¡No, gracias! De todas formas, ya queda poco de concierto, así que luego iremos para allá -contesta Jason.
-¡Eh, tortolitos! ¡Que Cass ha hecho una pregunta! -exclama Tess riendo, y tanto Adam como Amy se separan sorprendidos con las caras tan rojas como un tomate. Si eso no son besos pasionales, que bajen los dioses del oráculo y lo vean.
-Eh... ¿No? -nunca he visto a Amy dudar tanto al hablar, y resulta extremadamente divertido ver lo perdida que está ahora mismo-. No, no, gracias... Sea lo que sea.
Niego con la cabeza riendo levemente y me alejo de ellos. Debí hacer caso a la voz de mi cabeza que me avisaba de que un grupo impar de personas en un festival traería problemas de este tipo... Y también debí traerme la vela del salón, así al menos tendría compañía.
El césped está abarrotado de gente: sentados en círculos grandes, por parejas, de pie haciendo el tonto o sacando fotos... Y nadie prestando atención a la letra de la canción que suena en este momento. Qué sorpresa, he vuelto a ser la rarita que hace cosas raras que la gente normal no hace. Empiezo a pensar que debería coronarme...
Cuando consigo salir de aquel jaleo no tardo en localizar mi cabaña. Por suerte, esta zona está más despejada de borrachos que el césped...
-Ehhhh, nena, ¡te invito a una cop-p-pa! -suelta un tío desde mi izquierda cuando paso por delante.
<<Vale, puede que sea verdad eso de que soy demasiado optimista...>>. Entro en la cabaña y cierro la puerta de golpe. Qué apetecible está mi cama de repente, tan blandita... Las tentaciones de quedarme aquí en lugar de volver al césped mal cortado y lleno de barrizales de ahí fuera están empezando a ser verdaderamente tentadoras. Menos mal que he prometido que volvería, si no no me haría cargo de mis  decisiones. <<¿Por qué está mi cama tan arrugada?>> Tess... Y mi maniática cabeza me lleva hasta allí a colocarlo todo.
-Vaya, veo que sigues siendo tan perfeccionista como siempre...
Me vuelvo y veo a Drew con una pedazo de sonrisa súper irónica en toda la cara. ¿Cuándo ha aparecido y cuánto tiempo lleva apoyado en el marco de la puerta sin que me haya enterado?
De repente eso empieza a inquietarme...
-¿Cuánto tiempo llevas ahí? ¿¡Me has seguido!? -pregunto alarmada.
-Claro, es mi pasatiempo preferido -se ríe socarrón. Muy socarrón-. Estaba junto a la hoguera y te he visto pasar, sola y desamparada... ¿Sabes que esto está lleno de tíos pervertidos que podrían haberte seguido?
-¿No me digas? ¿Por eso estás aquí? -He oído un sonido agudo dentro de mi cabeza justo en el momento en que mi ceja se ha levantado y una sonrisa muy falsa le ha querido dar la bienvenida-. ¿Les estás ahorrando el paseo? Qué amable... Deben de estar todos muy agradecidos de que les ahorres tanto trabajo.
<<¿Pero qué...? ¿Desde cuándo se me va a mí así la lengua?>>. Este tío saca lo peor de mí y ni siquiera me doy cuenta. Genial.
-Yo creo que me tienen envidia. Al fin y al cabo, el que está aquí contigo soy yo... -Como no cambie la cara de creído tiene le voy a borrar la sonrisa irónica de un golpe con la almohada... <<¡¡Cassie!!, ¡¡Cálmate!!>>.
-Sí, y no porque hayas pedido permiso alguno para entrar -si las miradas matasen, mi sonrisa falsa le estaría salvando la vida por los pelos...
Drew se echa a reír y cierra la puerta. ¿Pero qué...?
-¿Por qué estás tan cabreada? Te pones muy graciosa cuando sonríes así de mal.
Creo que no podría haberle mirado peor. Pero me tiro en la cama y de repente me es imposible no desahogarme.
-Arggg, es por el maldito concierto. ¿Es que nadie le ha dicho a ese tío que las últimas cinco canciones hablan de lo mismo y repite los mismos tacos constantemente? Por Dios, si ni siquiera el batería podía escuchar una sola estrofa más, ¡se estaba dejando las manos ahí arriba! Cosa que le he agradecido, porque con tal de no oírle cantar... -resoplo. Esta noche estoy resoplando mucho, demasiado.
Drew se ha apoyado en la encimera y tiene una cerveza en la mano. <<¡Mi despensa! ¡Me va a dejar sin suministros para la semana!>> Iba a decirlo en voz alta, pero me está mirando otra vez con cara de idiota y no sé si enfadarme más o echarme a reír con él.
-¿Qué? -le espeto.
-Que llevo toda la maldita noche pensando eso mismo.
Vale. Eso no me lo esperaba... Nos echamos a reír a la vez. Al final va a resultar que sí nos seguimos pareciendo en algo después de tanto tiempo, aunque cualquiera lo diría viendo el aspecto que tiene ahora... De repente reparo en él: lleva puestos unos vaqueros y una camiseta negra sin mangas, y se puede adivinar un tatuaje que le cubre todo el hombro. ¡Todo-el-hombro!
-Cómo has cambiado estos años.. -me está mirando serio y ni me había dado cuenta del cambio de gesto. Pero es normal, tiene un tatuaje... ¿Por qué tiene un tatuaje? No es que sea raro, pero estamos hablando de Drew.
-¿Yo he cambiado? Tú tienes un tatuaje... -<<¡¡Cassie!!, !!Pero cómo puedes ser tan bocazas!!>>. Su cara cambia desde la sorpresa hasta la sonrisa irónica. Otra vez...
-Ahora entiendo por qué me comías con los ojos de esa forma.
-¿¡¡Qué!!? Yo no.... -sacudo la cabeza. Qué más da que intente negarlo, si es tan cabezota que le va a dar igual. <<Pero es que sí le estabas comiendo con los ojos, Cass...>>-. ¿Por qué tienes un tatuaje?
-Así que aparte de perfeccionista también sigues siendo igual de directa que siempre... -me acaba de lanzar la primera sonrisa sincera desde nuestro reencuentro-. Me alegra ver que hay cosas que nunca cambian.
-Bueno, en realidad eso no sigue igual, se me ha acentuado bastante... -levanto la mirada y la dirijo directamente a la suya. Para presionar, y eso...-. ¿Me lo vas a contar?
-Puede que lo haga mañana -otra sonrisa sincera. Y ya van dos, señores... Para ser honestos, este Drew me cae mejor que el que se mete en problemas por puro placer y acaba sangrando-.  ¿Y por qué se supone que has venido a este festival si no te gusta la música? En verano hay muchos donde elegir...
-Pfff, Adam encontró entradas baratas y a mis amigos les pareció una buena idea venir todos juntos... Ya ves tú, para acabar dividiéndose por parejas desde el minuto cero. De haberlo sabido, claramente no habría venido. Ni aunque me hubieran insistido durante años...
-¿Quién es Adam? -¿Y por qué se ha puesto tan serio de repente? ¿Qué pasa con este chico?
-El tío con el que te has pegado antes.
-Se le ha ido la mano a él, no a mí. Aunque si llego a saber que la que me va a curar eres tú, habría empezado antes a provocarle... -sonrisa sexy, zas. De esas para las que solo levantas una de las comisuras de la boca... Odio que haga eso.
-De haber sabido que has sido tú el que le ha provocado, no te habría curado, amigo. No des cosas por hecho.
De repente se abre la puerta de golpe y entran dos chicas medio borrachas y muy gritonas que creí que sabían controlarse mejor de lo que ven mis ojos.
-¡Cooooolega, te estábamos esperando! -y de repente repara en que no estoy sola. Mira a Drew y después a mí, y lo repite dos veces más-. Aunque... Esa no es ninguna mala excusa para haber olvidado que ibas a volver con nosotros -¿acaba de guiñarme un ojo?
-Más os vale no acabar hoy lo suficientemente borrachas como para que tenga que traeros en brazos hasta la cama... -y se echan a reír. Los tres. Espera, ¿los tres?
-Venga, mamá, que la fiesta va a empezar. Ya nos regañarás mañana cuando seas la única que se libre de la resaca -repone Tess, y acto seguido me coge de la mano y me levanta de la cama de un tirón. No es que yo me haya hecho la remolona, ni nada...-. ¿Vienes? La gente se está amontonando junto a la hoguera, será divertido.
-¡Oh, no me digas que habéis traido nubes! ¿También vamos a contar historias de miedo cuando estéis todos pedo? -mi sonrisa  irónica ha arrancado una carcajada a Amy y Drew también se ha reído por lo bajo. Tess, en cambio, se limita a mirarme mal. Con lo que yo la quiero...

jueves, 3 de septiembre de 2015

Parte 1

Echaba yo de menos esto de escribir...


Nos estábamos riendo alegremente cuando apareció Jason, de repente, demasiado alterado.
-¡¡Eh!! Amy, Adam está a punto de pegarse con un tío.
-¡¿Qué!? -exclama ella de inmediato justo antes de salir corriendo.
¿Por qué en los festivales siempre tiene que haber alguna pelea? El ser humano va para atrás... Los idiotas acabarán dominando el mundo.
-Perdona... Perdón... Aparta, por favor. ¡¡Adam!! -y la princesa consiguió llegar hasta su cazurro caballero andante. Y entonces me encuentro con la última mirada que pensaba ver hoy.
-¿Qué narices...? -ahora soy yo la que empuja a la multitud intentando colarse en el círculo que han formado. Otra princesa rescatando a príncipes violentos de futuros dolorosos y amoratados.
-¡¡Mira cómo me has puesto!! ¿¡Es que no tienes ojos en la cara!? -grita Adam con la camisa impregnada de un líquido rojizo oscuro con poca pinta de ir a quitarse en un solo lavado. Amy está ahora entre los dos chicos presionando a Adam por el pecho para que no se avalance, pero dudo que sea capaz de retener mucho más tiempo a su príncipe azul...
-Vuelve a gritarme así y serás tú el que deje de tenerlos -contesta entonces el macho cabrío moreno al que se dirige mi amigo.
-A lo mejor os apetece discutirlo mejor en privado -unos ojos verdes muy intensos se posan entonces sobre mí, y yo me obligo a mirar a Adam intencionadamente -. No creo que os apetezca acabar saliendo en las noticias por una pelea así. ¿Verdad que no?
Adam me mira con odio y Amy con alivio, momento que aprovecha para empujarle ligeramente hacia atrás hasta que quedamos las dos en mitad de todo. Me giro y es justo entonces cuando veo una ceja rota manchando de sangre esos ojos verdes que ahora reflejan más sorpresa que ira.
Drew Compton. Cómo no.
-Se acabó el espectáculo -ni siquiera he tratado de ocultar mi enfado al decirlo. <<Muy bien, Cass, mantente firme>>, me dice una voz en mi cabeza. Y con un ligero movimiento  de cabeza consigo que vuelva la mirada de enfado de Drew-. Tira.
Creo que es la primera vez que este tío me hace caso en algo de lo que le digo. Aunque esta vez más bien se lo he ordenado... Se para en seco justo cuando conseguimos alejarnos de los curiosos que nos rodeaban y se da la vuelta. Nos quedamos mirándonos el uno al otro con el ceño fruncido un buen rato, hasta que suspiro y niego con la cabeza.
-¿Me dejas curarte la ceja? -me mira extrañado pero se limita a asentir, así que, sin darme tiempo a mí misma para poder arrepentirme, me dirijo como una flecha hasta la cabaña donde dormimos Amy, Tess y yo.
Drew no dice nada mientras saco el botiquín y preparo todo, pero siento su mirada sobre mi espalda en cada movimiento que hago y eso me pone muy nerviosa. Dejo la bolsa de algodones y el agua oxigenada sobre la mesa y me dispongo a manchar uno de los discos de Betadine.
-Procura no moverte, aunque puede que te escueza... -y como no deja de mirarme, le cojo de la barbilla y le giro la cara para que esté de perfil.
Sisea levemente cuando se lo desinfecto pero sigue sin decir nada. Vaya, le ha comido la lengua el gato. <<Pues yo le recordaba más hablador... Y con menos mala uva, también>>.
-Gracias -dice cuando termino de ponerle una tirita para suturas.
-No hay de qué -se pasa un dedo por la sien para quitarse una gota de Betadine que le iba a caer justo en ese momento-. Espera... -le limpio los restos con un algodón y termino de recoger la mesa.
-Estás más guapa cuando no frunces el ceño -casi tiro la caja de tiritas a la basura sin querer de lo desprevenida que me ha pillado eso... <<¿Qué?>>
-Acabo de sacarte de una pelea. Qué quieres, ¿que tire cohetes? -le espeto.
-No. Relájate, solo intentaba ser amable -este chico es incorregible...
-Ya, pues no hace falta que lo fuerces. ¿Por qué os peleabais? -y, qué sorpresa, ya se ha puesto otra vez de mal humor. Se pone de pie con un gruñido y vuelve a darme la espalda.
-Tu amigo el cojo se ha tropezado y yo no he querido perder la oportunidad de reírme de él en sus narices. Si no hubiera aparecido su novia la histérica las cosas se habrían puesto divertidas de verdad.
-¿Pero a ti qué te pasa? ¿Desde cuándo eres así de gilipollas? Antes siempre evitabas las peleas y ahora parece que las buscas con todo el mundo. Si mi amiga la histérica, como tú la llamas, no hubiera aparecido, probablemente tendrías roto algo más que una simple ceja. Adam es un armario, por si no lo has notado -y lo peor de todo es que la ha calado de lleno, pero no pienso darle esa satisfacción. Ni de coña.
-Bah, de todas formas, la última persona que pensaba que podía aparecer eras tú... Si llego a saber que había alguien que me conocía no hubiera...
-¿Qué? ¿Retado al armario con patas? ¿De verdad te parece divertido meterte con 4x4 de ese tamaño? ¿Es que no tienes sentido de supervivencia? Venga ya, Drew, no me vaciles.
-Hace más de 4 años que no nos veíamos, y la gente cambia mucho con el tiempo -me espeta, de repente con más dolor que rabia en la voz.
-Ah vale, o sea que has pasado de ser un buen tío a una brújula de problemas, estupendo.
<<Tengo que dejar de soltar esas metáforas y comparaciones...>>.
-Deja ya de llamarnos cosas raras a todos -<<oh, genial>>-. Han pasado muchas cosas desde que nos vimos por última vez, Cassie. Nadie elige en quién se convierte.
Quiero gritarle que no tiene razón, que meterse en líos no puede ser su pan de cada día, pero hay algo en su mirada que me dice que todo esto va más allá de lo que parece. Así que me limito a suspirar y me apoyo en la pared con los labios apretados para evitar seguir discutiendo. Sé que es una espiral de la que ninguno de los dos va a saber salir.
Él también se apoya en la encimera suspirando y pasamos un rato en silencio intentando calmarnos ambos dos. Esto es ridículo. Yo debería estar en la pradera con estos esperando a que empiece el próximo concierto, no en la cabaña discutiendo con un chico al que ya ni siquiera reconozco. ¿Qué puede haber pasado en 4 años para que haya cambiado tanto? 4 años parecen poco tiempo para que una persona pase de ser de una forma a otra completamente distinta en algo tan básico como la forma de reaccionar ante distintas situaciones. Aunque también es verdad que en 4 años pueden pasar muchas cosas... Yo misma he madurado mucho en tan solo 4 años, ya no soy tan inocente como antes y tengo bastante más carácter, pero mi forma de ser sigue siendo igual... Solo se ha acentuado. ¿Entonces...?
-Creo que será mejor que me vaya -dice entonces Drew, rompiendo mi hilo conductor y haciendo que me olvide de dónde me había quedado-.  Mis amigos deben de estar esperando que aparezca, todavía les debo un par de cervezas y querrán su dinero.
<<¿Eso son amigos?>>
-¿Es más importante tu dinero que tu ceja rota? ¿En serio...? -levanto una ceja.
-No. Pero,  de todas formas... -deja escapar una media sonrisa demasiado atractiva- mi ceja ya no es un gran problema gracias a ti.
<<¡¡No te pongas roja ahora, pedazo de idiota!!>>.
-Ya, bueno... De nada -y, muy a mi pesar, soy incapaz de no devolverle la sonrisa.
-¿Te veo luego?
-Si tienes unas gafas de visión nocturna... -intenta levantar la ceja rota pero hace un gesto de dolor y la baja, y no puedo reprimir una risita absurda-. Sí, puede que sí. Pero si te vuelvo a pillar en una pelea, esta vez no pienso sacarte. Y si te rompen la otra ceja, procuraré evitar sentirme mal por ello, sobre todo si tú solito te lo buscas.
Todavía no entiendo por qué mi intimidante dedo índice señalando su cara le ha hecho reírse de esa manera.
-Vale, gatita, guarda las uñas. Hasta luego -¡y se va! ¡Será posible! Es la última vez que se ríe de mí y me deja con la palabra en la boca. ¡La última!
-¿Qué dices? -pregunta alguien de repente y me hace saltar del susto. Tess está en el marco de la puerta con esa sonrisa irónica que sabe que odio en toda la cara.
-¿Eh? ¿Yo? Nada. Quita esa cara de tonta -pero en vez de quitarla se ríe con ganas. Será idiota... Me apresuro a recoger los restos del botiquín que había dejado fuera.
-Venga, gatita, ¡que estamos todos fuera esperándote para ir a la pradera!
Menos mal que ha salido a tiempo de la cabaña, porque esa zapatilla voladora le habría dado en todo el culo y no habría habido quien parara la pelea de almohadas que vendría después...

lunes, 3 de junio de 2013

Una de esas preguntas que no dejarán de martirizarme nunca...

¿¡Por qué no he nacido siendo dibujo animado!? 


Si fuéramos dibujos animados en lugar de personas de carne y hueso la vida sería mucho más fácil, y nuestra mejor arma sería la imaginación. La única pega que le veo es que nosotras, mujeres, tendríamos unas voces de pito capaces de romper todo cristal que se nos pusiera por delante... Vale, eso sería un fallo grande, pero por lo demás...

Empezando por nuestra expresividad facial, ¿no sería divertido ponerse de verdad rojo como un tomate? ¿O que nuestras pupilas se convirtieran en corazones cuando mirásemos a la persona de quien estamos enamorados? O, mejor aún, ¡que saliesen corazones de distintos tamaños de nuestro propio cuerpo cada vez que tocásemos a nuestro amado o amada! 



La vida sería mucho, mucho más divertida. 

Hay quien sueña con ser como las princesas Disney y vivir una vida de cuento. O con conocer a un príncipe azul del que enamorarse y con el que casarse algún día y compartir una vida maravillosa. Y luego vemos todas esas fotos de Internet en las que se junta a todas las princesas Disney habidas y por haber y todo parece mucho más bonito y genial. 


Y la verdad es que sería genial que todo ese mundo fuese real, no solo imaginario. Poder hablar con los animales,  tener la agilidad de un gimnasta profesional sin ni siquiera tener que hacer diariamente ejercicio... Sería genial incluso el ser una sirena y poder viajar a mundos subterráneos sin tener que parar a respirar. Y sigo sin entender por qué nos gusta martirizarnos tanto con el ojalá en lugar de usar toda esa imaginación a nuestro favor. 


"Be the change you want to see in the world", decía Gandhi. "If you can dream it, you can do it", decía Walt Disney. 



domingo, 2 de junio de 2013

jueves, 30 de mayo de 2013

Una de esas noches que estás enfrente de la pantalla, sin saber qué hacer... Y de repente aparece una canción. Y otra. Y otra... Y te pones a pensar. Y te cansas de pensar y sigues a tu instinto. Una de esas noches.

Le echaba de menos. No sabía muy bien cómo pero cada vez estábamos más distanciados. ¿Qué estaba pasando? Nos queríamos más que nadie... Qué fácil es decir eso cuando no tienes con quién compararte. No nos parecemos a nadie, en ningún sentido.

He salido a buscarle. Estaba en casa calentita, fuera hacía frío, pero le echaba de menos. He salido a por él. Y no sé cómo, pero le he encontrado.

Entro en el recinto del bar y miro la puerta. Qué alta parece hoy... Me siento pequeña. Miro a través del cristal, y... Sorpresa. No está solo.

Me he decidido a entrar, pero me he quedado en la puerta sin saber muy bien qué hacer. No me ven, están muy lejos. Pero les tengo de frente, puedo oír lo que dicen si presto atención. No hay mucha gente en el bar, deben de haberse ido a pasar el fin de semana a otro sitio. Bien, menos jaleo. Me apoyo ligeramente en el marco de la puerta. Pero parece que me caigo, no me sostiene, me encuentro mal. Me separo de él y me quedo en medio mirando. Alguien ha dicho que tengo la mirada perdida. Qué más da.

Ella ríe. Él sólo sonríe levemente.
-Está muy bien este bar, me alegro de que me hayas traído.
-Yo me alegro más de haber pedido esta sidra...
Le besa. Un beso rápido, frío, soso. Él no se mueve, no reacciona. Al contrario, frunce el ceño. No entiendo nada... Y ella tampoco. Se aparta bruscamente. 
-No me lo digas, tienes novia. 
Él no mueve ni un músculo, solo baja la mirada. 
-En realidad... No sé qué somos. 

Creo que he fruncido el ceño. Veo de reojo cómo un hombre con gafas me mira con aires de preocupación. Y yo no salgo de mi mundo... Porque mi Mundo corre peligro, y yo no quiero perder a mi Mundo. Me voy a la barra, no aguanto de pie. Un camarero ha intentado ofrecerme algo. No me he enterado de qué se trataba, me he limitado a negar con la cabeza. Ahora los tengo delante, sentados el uno frente al otro. Ya no sonríen. Parecen ausentes, como si de repente no se conocieran. 

<¿Qué ha sido eso? ¿Qué me ha pasado? ¿Qué era esa punzada que he sentido? Se ha parado el mundo a mi alrededor. No entiendo nada, todavía no...>. Él hace amago de levantarse, pero ella lo detiene con una mano. No quiero ver más... Trago saliva y salgo por la puerta. Casi me choco con una mujer, y creo que él me ha visto saliendo pero no me giro a comprobarlo. Solo tengo ganas de alejarme...
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¡Mi amor...! ¿Era ella? Joder, ¿lo habrá visto?. Salgo del bar, creo haber visto su capucha girando hacia la derecha. Espérame, quiero estar contigo... Maldito perro, casi me caigo. Espera... ¿dónde te has metido? No desaparezcas ahora... Te necesito.
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Me aburre la calle, necesito paz. Giraré hacia el paseo, seguro que está prácticamente vacío... Bingo. Las farolas no alumbran demasiado, solo lo necesario para ver por dónde voy. Hace frío. Veo a gente paseando con una fina chaqueta que llevan arremangada, pero yo tengo frío... Oigo a lo lejos ladrar a un perro, parece alterado. Lo busco con la mirada y lo encuentro a mi derecha, corriendo por la playa. De repente la playa me parece un buen lugar por el que caminar... Creo que será mejor quitarse las Converse. 
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Mierda, ¿dónde estás? El paseo... No sé por qué, pero cambio de dirección y me dirijo hacia él. Vamos, no puede estar muy lejos. Apenas se ve. ¿Por qué me es tan difícil encontrarte? Sé que estás aquí... Solo veo una pareja paseando, el perro de antes corriendo y una chica agachada, pero no hay rastro de ella... Venga, ¡no puede ser tan difícil! ¿¡Dónde estás!? Necesito verte... Giro a la derecha otra vez con esperanzas de encontrarla, allí parece haber más gente...
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Mientras me quitaba las zapatillas sentada en el suelo se me ha acercado el perro de antes. Creo que quiere jugar, pero no tengo ganas... Lo siento, pequeñín, no me has pillado en mi mejor momento... Tardaré menos en llegar a casa si me voy por la orilla, así me puedo relajar con el viento en la cara... Buenas noches, pequeñín. Si lo ves, dile que le quiero. 

jueves, 8 de diciembre de 2011

07/12/09, a las 00:42.

"Que sí, que después de todo túnel oscuro llega la luz, pero es una luz sin brillo, llena de motas de polvo que la hacen opaca".

Regresiones durante una madrugada

-¿Quién te ha llamado rara?
-Nadie. Yo me veo así a los ojos de los demás... ¿Sabes aquello de ponerte en el lugar del otro y mirarte a ti mismo desde allí? A eso me dedico yo. Y cuando me percato de la forma en que me comporto con los demás y de mis palabras, y tal... En fin.

martes, 15 de noviembre de 2011

Cómplices de la noche, 1

Esto os va a gustar: este texto lleva escrito desde el 20 de Diciembre del 2010 a las 18:31 de la tarde. Tengo la mala costumbre de apuntar la fecha y la hora en que escribo...

Soy una fiel seguidora de Sherrilyn Kenyon y sus amigos los daimons (demonios). Ahí va la explicación a mi ida de olla. Espero que el texto se entienda... Y sí, soy una friki de los inmortales. ¡Sorpresa!


-Venga, aquí no hay nadie que sea virgen.
Katie le miró mal, y bajó la cabeza.
Se produjo un silencio inesperado. Acababa de meter la pata hasta el fondo. Todos comenzaron a mirarse entre ellos, hasta que Jared comprendió lo que intentaban decirle.
-No puede ser... ¿De verdad no has...?
Isabel se puso roja a la vez que hablaban sus ojos con una inocencia infinita.
-¿Nunca has...? ¿No?
-Anda, vámonos –Katie le cogió del brazo y tiró de él para irse. Pero John les detuvo.
-¿Estás loca? Ahí fuera hay cinco tíos esperando a que salgas para matarte.
Estaba claro que no estaban al tanto de la naturaleza de Katie.
-¿Debería ser eso un obstáculo?
Tras lanzar una mirada de indiferencia, salió por la puerta del despacho y se encaminó hacia la salida del hospital abandonado. Y era cierto. Sentía la presencia de cinco daimons, pero sólo veía a Bill.
-Vaya, vaya. Pero si ha venido mi rubita preferida...
-Sí. A matarte de una vez por todas. Te está permitido gritar como una nena.
Dicho esto, dos de los súbditos de Bill se abalanzaron sobre ella por detrás, pero respondió con una patada giratoria y un codazo en la cara. Sacó la daga de la bota y la lanzó directa al corazón del tercer daimon. Los dos primeros volvieron a atacarla. Uno se la acercó por la derecha dando vueltas una cadena por el aire, amenazándola con ahogarla. Pero ella aprovechó su fuerza sobrenatural para coger una viga de hierro y lanzársela a la cara justo antes de que le diera con la cadena. El daimon se convirtió en una nube de polvo casi al instante. Katie se giró al percibir el mal humor del primer daimon que la atacó. Llevaba una navaja de tamaño considerable en la mano.
Aquello le pareció divertido.
-Ven con mami, pequeño.
En ese momento, Bill la cogió del cuello, colocando una daga en él.
-Esos malditos inútiles no sirven para nada. Entiendería perfectamente que te hayas podido aburrir mientras te los cargabas. Ni siquiera sé por qué los traje conmigo... Pero da la casualidad de que no todos somos igual de idiotas, preciosa. Así que ya puedes despedirte de todo rápido, porque no pienso perdonarte un solo minuto más de vida.
-Uy, uy... No cantes victoria, que todavía no me has visto enfadada –Mientras que con una mano apretaba el brazo de Bill para hacerle creer que la estaba ahogando, llevó la otra mano a su cinturón, donde guardaba otra daga.
-No juegues con fuego, muñeca.
-Lo mismo te digo.
Y tras decir esto se valió de toda su fuerza para quitársele de encima: le agarró por los brazos y le hizo volar por encima de su cabeza hasta chocar con la pared. El otro daimon, que se había quedado apartado, comenzó a acercarse de nuevo. En el momento en que Katie sacó la daga, se colocó delante de ella para salvar a su amo, pero ella le clavó la daga en el cuello justo antes de lanzarla al corazón de su oponente.
-Mira que te lo he advertido, querido Bil...
Fue entonces cuando aparecieron sus amigos.
-¡Katie! ¿Estás bien? Hemos oído voces aquí fuera...
Contestó el impertinente de John.
-¿Es que estás loca? Un día de estos vas a conseguir que te maten.
-¿Por qué no dejas de tratarme como a maldita una niña pequeña? Sé cuidarme perfectamente sola, ¿vale? No quiero ser un quebradero de cabeza para ti. ¡Así que cuanto antes te olvides de mí, mejor!
Se alejó como un rayo de ellos en dirección al Aston Martín DB9 negro, el último capricho que se había dado.
-Algún día te darás cuenta del error que estás cometiendo al seguir los pasos de tu padre, matando daimons.
Una duda asaltó entonces a James.
-¿Qué es un daimon?
Isabel le dio un codazo y le mandó callar . No estaba la cosa para pararse a preguntar.
Katie siguió andando sin contestar a John.
-Por cierto, ¿te he dicho ya que tu elección conlleva ciertas responsabilidades?
Ella paró en seco, exasperada.
-¿Cómo cuáles?
En ese momento, aparecieron a su alrededor tres grandes nubes blancas de polvo de las que comenzaron a salir daimons.
-Como velar por los humanos. Llévate a James.
Al tiempo que sacaban las pistolas para protegerse, ella subió al coche y arrancó deprisa para recoger a James.
-No te quedes quieto, ¡sube!
Nada más asegurarse de que se había abrochado el cinturón de seguridad, aceleró como si en ello le fuera la vida.

domingo, 10 de abril de 2011

White love

Y entonces la vio. Estaba al lado del ventanal principal, junto a la valla que delimitaba el jardín, mirando la luna. Llevaba puesto el vestido que a él tanto le gustaba, uno blanco que ella siempre complementaba con un cinturón por debajo del pecho que hacía que se ciñera a su cuerpo de cintura para arriba y que dejaba ver un precioso vuelo que hacía parecer sus piernas mucho más largas de lo que ya eran.
Se acercó a ella por su espalda, con sigilo, para que no le viera ni le oyera. Y, una vez situado detrás de ella, la hizo darse la vuelta.
-Hola, preciosa.
Cogió su cara con ambas manos y la besó con una ternura que hizo que ella se enamorara aún más de él.

sábado, 9 de abril de 2011

miércoles, 16 de febrero de 2011

Nada que una buena cerveza no pueda arreglar

Y es que estaba harta. Llevaban días peleando, aunque fuera por tonterías. Y no podía más.
Le miró de reojo, apoyada en la encimera. Él estaba mirando hacia abajo con el ceño fruncido, y se apretaba las sienes.
Torció el gesto antes de sacudir la cabeza y salir por la cocina, pasando por delante de él.
-Voy a dar una vuelta. Vuelvo en un rato.
Él la miró extrañado y la siguió hasta la entrada sin dejar de observar sus movimientos pero sin decir una sola palabra.
Salió de la casa cerrando la puerta tras de sí, se puso el casco y arrancó la moto, para salir después de allí tan rápido como pudo.

No quería pensar, pero era casi inevitable. Así que, de camino a la montaña, se dedicó a repasar todos los acontecimientos ocurridos durante la última semana. Había sucedido todo tan rápido... No entendía cómo podían haberse enfadado mutuamente con tanta facilidad en tan poco tiempo. Cómo podían haber sacado tantos trapos sucios el uno del otro. Y eso que todavía se querían...
Antes de darse cuenta, había llegado a su destino. Miró su moto antes de poner el candado y quitarse el casco. Y en cuanto lo hizo, alguien, que había estado mirándola desde que había aparcado, salió de entre las sombras sorprendido por estar viendo una cara conocida.
Notó que alguien le daba un pequeño golpe en el hombro, así que se giró. Pero se quedó anonadada ante lo que vio.
-Hola.
-Urkel... Hola.
Quién iba a decirle que iba a encontrarse a uno de sus amores adolescentes en un bar de moteros de en medio de la nada...
Él esbozó media sonrisa antes de seguir con la conversación.
-No esperaba verte por aquí.
-Bueno, en realidad, antes solía venir bastante a menudo. Ahora sólo de vez en cuando... -Sobre todo desde que había descubierto que su novio no sentía demasiada fascinación por el mundo del motor, al contrario que ella.
-Entiendo. Me alegro de verte -le tendió la mano, y ella respondió con una sonrisa antes de devolverle el saludo.
-Yo también. ¿Qué tal te va?
-Podría irme mejor, pero no voy a quejarme. ¿Tú qué tal?
Se le escapó una mueca sin querer. En realidad sabía que Urkel era una persona con la que se podía hablar tranquilamente y que daba muy buenos consejos, pero no se atrevió a contarle nada.
-La verdad es que me lo preguntas en un momento en que no voy a darte una buena respuesta...
Él lo pilló al vuelo, tal y como solía hacer.
-¿Necesitas hablar de algo?
-Oh... no, gracias. En realidad... venía a la montaña a despejar la mente un rato.
-Tú lo que necesitas es una copa -lo dijo con una sonrisa incitante que no sólo invitaba a tomar una copa, sino a algo más-. Venga, vamos, yo invito.
Pasó por alto la insinuación de él cuando decidió sonreír irónicamente.
-Eso será si no logro pagar yo antes...
Dicho esto, dio media vuelta y entró en el bar, abriendo las dos puertas a la vez. Y lo primero que vieron sus ojos fue aquella ola de gente conocida que tanto le recordaba a la época en que iba al bar con su padre.
La saludaron todos muy cortésmente y con cariño, y Eustakio, el camarero, la dio un abrazo antes de pedirla que se sentara.
Uno de los amigos de su padre pasó un brazo por los hombros de Urkel, sonriendo.
-Vaya, vaya. Si no viele sola... ¿Es éste el famoso Gabyn?
Ella se acercó a ellos, algo sonrojada.
-No, no.. Gabe se ha quedado en casa. Éste es un viejo amigo de la universidad, Urkel.
El abuelo apartó el brazo ante la notable incomodidad del joven. Aunque sonrió de nuevo mientras sacudía la cabeza.
-Vaya, pues a ver cuándo nos lo traes, que tenemos ganas de conocerlo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

B.E.R.J. Parte 1

Caminaba por el pasillo cuando Mercedes me pidió que dejara unos papeles encima de su mesa, así que me encaminé a ello. Pero enseguida me arrepentí de haber accedido.
Nada más abrir la puerta, vi a Elisa haciendo el amor con un chico encima de la mesa. Y cerré de golpe pidiendo perdón.
Pero un instante después volví a abrirla. No podía ser él. Tenía que estar equivocada. Pero no lo estaba, era él.
Se me cayeron los papeles al suelo en cuanto nuestros ojos se encontraron. Y la miré a ella, mi mejor amiga. Y luego a él, mi novio. Y volví a cerrar la puerta, esta vez sin decir nada.
Salí corriendo hacia las escaleras mientras les insultaba en silencio en diez idiomas distintos. Pero iba tan metida en mis pensamientos que me choqué con alguien: Jaime.
-Ay, perdón.
-Rocío, ¿estás bien?
-Pues...
Me detuve. Alguien bajaba deprisa por las escaleras.
-Jaime, ahora tengo un poco de prisa, perdona.
Y volví a alejarme corriendo mientras Borja, que sólo llevaba puestos los pantalones, chocaba de la misma forma que había hecho yo.
-Joder, Borja, tío, ¿qué os pasa hoy a todos?- preguntó Jaime, riendo un poco.
-Ah, Jaime... Oye, ¿has visto a Rocío?
-Pues sí, y parecía nerviosa. En realidad...
-¿Dónde ha ido?- le cortó Borja.
-Eh... Se ha ido por allí.- dijo mientras señalaba hacia su izquierda.
-Vale, ¡gracias!- Y salió corriendo detrás de mí mientras se ponía la camisa de mala forma.
Mientras tanto, yo ya había llegado hasta el ascensorde la galería pequeña.


Elisa fue la siguiente en encontrarse con Jaime.
-¡Jaime! ¿Has visto a Rocío o a Borja?
Él, que se quedó mirando descaradamente la minifalda descolocada y el escote de su blusa mal cerrado, lo comprendió todo al instante. Y se le quitaron de golpe las ganas de sonreír.
-No, vengo de la biblioteca, y no he visto a nadie.- Hizo especial énfasis en la última palabra.
-Mierda... Bueno, gracias.- Se fue deprisa por el lado contrario a la vez que se arreglaba un poco el pelo y se colocaba la ropa.


Jaime corrió en mi busca, y me encontró en la clase, recogiendo mis cosas.
-¡Rocío! Estás aquí. Escucha, he... He visto a Borja, y luego a Elisa, y... Lo siento, de verdad.
-No importa.- Quería salir de allí cuanto antes, así que no podía perder un solo minuto hablando y seguí guardándolo todo.
-Supongo que recoges porque te vas... -asentí con la cabeza.- Bien. Voy a ayudarte a salir de aquí, y también a librarte de estos dos, si lo que no quieres es cruzarte con ellos.
Aquellas palabras me cogieron de improvisto. Pero lo hizo todavía más el hecho de que me abrazara. No me lo esperaba, pero se lo devolví.
-¿En serio? ¿Me cubres las espaldas mientras salimos del colegio?
-Claro.
-Gracias, Jaime. -Dejé escapar un suspiro- Pues vámonos.


Fuimos hasta las escaleras centrales y bajamos hasta la primera planta. Abrimos la puerta que conectaba con el pasillo y Jaime asomó la cabeza, mirando de derecha a izquierda por si había alguien. Y la primera parte no fue mal, conseguimos llegar a la galería. Pero no llegamos ni a la mitad, porque Elisa apareció por detrás. Así que nos metimos en el baño de las niñas.
-Espero que no le entren ganas de hacer pis...-Lo dijo sonriendo, intntando darle la nota de humor al asunto.
-Venga ya... No hables, que nos podría oír...
Una vez se hubo marchado, pudimos llegar a la portería. Pero entonces apareció Borja y tuvimos que escondernos. Nos metimos en el despacho del director.
-Voy a salir a distraerle.
En ese momento vi al director.
-No, espera.
El director me daba clase de gemología y me llevaba bastante bien con él, así que no me importó pedirle aquel favor.
-¡Cristian! -Susurré- ¡Cristian! ¿Puedes hacerme un favor? ¿Puedes distraer a Borja un momento? Te prometo que te lo explicaré todo después. Por favor...
-Rocío, ¿qué estáis haciendo ahí? -Sacudió la cabeza- Tengo cosas muy importantes que hacer...
-Por favor, Cristian, sólo será un momento.
-De acuerdo, pero que sea rápido.
-Gracias, Cristian, de verdad.
Así que, mientras Cristian le pedía a Borja que le acompañara un momento, conseguimos salir del colegio.

Pero Elisa estaba en la puerta. Ella sabía que quería irme de allí.
Jaime se puso tenso.
-Creo que la estoy cogiendo cariño... -dijo irónicamente.
-Yo se lo estoy perdiendo. -Me acerqué como una bala a la puerta con la esperanza de que Elisa se limitara a pedir perdón con la mirada.
Pero no lo hizo.
-Rocío, déjame que te lo explique. No es lo que parece...
-¡CÁLLATE! ¡No me interesa nada de lo que me digas, no me importa lo más mínimo! Has perdido todo el respeto que te tenía, Elisa. Ahora sé con certeza qué clase de persona eres. No quiero volver a saber nada más de ti. Así que déjame en paz.
Jaime me cogió de la mano y nos alejamos de allí.
Como un pájaro enjaulado que no puede salir.
Como un perro atado a un poste y que no puede huir.
Como una mariposa herida que no puede volar.
Como una liebre atrapada que no puede escapar.
Como un avión al que se le ha roto un motor y no puede despegar.
Como una planta tapada que no puede respirar.
En definitiva, como un callejón sin salida...

Y es que necesito salir, necesito escapar. Me siento atrapada, y eso me agobia.
Déjame huir. Déjame ser libre por fin. Y prometo que aprovecharé hasta el último minuto, que me serviré de todos mis alientos para ser feliz y cumplir con mi parte del trato.
Que no estoy hecha para estar encerrada, que encerrada u oprimida no valgo nada.

domingo, 21 de noviembre de 2010




Everything will be okay in the end.

If it's not okay, it's not the end.

"Life's too awesome to waste your time thinking about someone who doesn't treat you right."
Jack Bassam Barakat

viernes, 22 de octubre de 2010

Random

How to have a lovely day

01. Have a cup of tea
02. Wear something that makes you feel good
03. Say "please" and "thank you"
04. Tell somebody you love them
05. Eat dessert first
06. Watch the sunrise or the sunset
07. Smile (a lot!)
08. Read a book
09. Cook or bake for someone else
10. Watch a good film
11. Listen to your favorite music
12. Wish others a lovely day

viernes, 8 de octubre de 2010

I can breathe even thought you're not here, and you too.

Y aquí estás, caminando bajo la lluvia, pisando charcos, sintiendo cómo el agua moja la puntera de tus botas. Hace tanto frío que casi no sientes los dedos de los pies. Fue una suerte encontrar ese par de guantes de lana en aquel cajón.
Y se está levantando aún más viento, pero no importa, te encuentras bien tal y como estás. No importa que haga mucho frío, o que cuando llegues a casa tengas que ponerte quince minutos seguidos frente a la chimenea para calentarte las manos.
Ya casi has llegado al final de la calle, a aquella esquina.

Aquella esquina en la que tropezaste con tus propios pies delante de el.
Aquella esquina en la que creíste haberte roto tus vaqueros favoritos cuando te enganchaste con la valla.
Aquella esquina donde se te acercó aquel perro corriendo, aquel que resultó ser suyo. Aquel gracias al que te atreviste a hablarle por primera vez. Aquel del que te hiciste tan amiga aquella mañana que solía salir detrás de ti para saludarte, y que a continuación llegaba él a buscarlo.
Aquella esquina donde descubristeis que teníais muchas cosas en común.
Aquella esquina donde te invitó a su casa por primera vez.
Aquella esquina donde te regaló el primer beso.
Aquella esquina donde solíais quedar para ir juntos al bosque.
Aquella esquina donde le confesaste cuál era tu lugar preferido en todo el universo.


Y es increíble que todo eso forme ya parte del pasado. De un pasado que parece incluso demasiado lejano. Sobre todo cuando nada de lo que decís ninguno de los dos es verdad. Aseguráis haber pasado página, decís tener claro que ahora sonreír os parece la cosa más fácil del mundo. Cuando nadie mejor que vosotros sabe que nada de eso es cierto. No habéis pasado página. No podéis hacer otra cosa que pensar en todo lo que ocurrió, en cómo se precipitaron las cosas, en lo tontos que fuisteis al no ser sinceros el uno con el otro y deciros lo que rondaba por vuestras cabezas. Por no decir que la última vez que sonreísteis de verdad fue la última vez que os dedicasteis un momento a solas. Que no habéis podido dejar escapar una sonrisa sincera desde entonces.
Pero lo cierto es que es más fácil sonreír, fingiendo que no os pasa nada y que sois felices. Aunque no consigáis terminar de entender qué os ha dicho vuestras respectivas madres si la preguntáis qué hay para comer. O mantener una conversación de duración superior a cinco minutos.

Pero nada de eso importa ahora. Hay que volver a casa, el paraguas no aguanta más gotas encima. Y como pises un solo charco más, será como si tuvieras los pies metidos en un par de lagunas.

jueves, 7 de octubre de 2010

Time runs like if it was flying across the universe

Ésta eres tú. Distinta al resto, quizás. Eso depende de qué ojos te miren. Pero la verdad es que te es totalmente indiferente lo que puedan pensar de ti. Sabes muy bien cómo eres, sabes muy bien qué eres. Sabes perfectamente qué quieres. Y ahora mismo no podrías estar en un lugar mejor, ni encontrarte mejor de lo que estás ahora. Y es que te gusta todo tal y como está. Sin cambios, sin modificaciones. Es mejor dejarlo todo así, tal cual.



Así que deja de preocuparte por todas esas cosas, no les des tanta importancia, porque de importantes no tienen nada.
Vive tu vida, olvídate de todo lo demás.
Disfruta, sonríe.
Y ve a por todas, 'cause you're not alone.

miércoles, 6 de octubre de 2010