viernes, 16 de abril de 2010

Sufrimiento transparente.

Engañarse a sí mismo es lo peor que uno puede hacer.
Cuando estás esperando pacientemente a que pase algo y ese algo no ocurre, el subconsciente toma cartas en el asunto. Y empiezas a imaginarte cómo sería y cómo podría pasar ese algo. Te haces ilusiones al respecto. Ves un posible futuro desde un presente en el que estás atrapado.
Porque la imaginación es la única vía de escape de la realidad martirizante del día a día. Pero también es el arma más poderosa que tienes en tus manos, ya que con que te dejes llevar un momento y te creas que lo que ves es cierto, aun no siéndolo, caes en la tentación de seguir hurgando en las entrañas de tu mente, ansioso por saber cómo será lo siguiente; caes en un pozo que parece no tener fin, te ahogas en un mar de ilusiones falsas de las que es muy difícil escapar.
En todas las cosas, pero muchísimo más en el amor, la imaginación traspasa los límites de la realidad.

Y es que cuando intentas convencerte a tí mismo de que ese algo podría pasar, y podría pasar de una manera en concreto, puedes recibir tal punzada en el corazón que te dañe de tal forma que la herida no cicatrice.
Y cuando llevas ya un repertorio largo de cicatrices que no sanan ni sanarán, te das cuenta de que no todo sirve para ser feliz. Caes en la cuenta de que hay muchos modos de sufrir, aunque no participe nadie ajeno. El daño te lo has hecho tú solo. Y el daño ya está hecho.
Así que basta ya de punzones, basta ya de agujas afiladas con la punta bañada en sangre, adiós a las espadas clavadas con una malicia impresionantemente inocente. Vale ya de sufrir tontamente. Que los disgustos sin un motivo con una fuerza aparentemente poderosa como para hacerte pasarlo mal, no sirven para nada.
Mañana será un día nuevo. Acaba bien el hoy.

domingo, 28 de marzo de 2010

Mean to live.

Déjame vivir. Deja que escape de esta sensación. Me siento cual pajarillo enjaulado. Ábreme la verja, y deja que salga. Permíteme conocer a otros pajarillos como yo, unos que me enseñen cómo es el mundo que me rodea. Porque desde que se me enganchó la patita en aquel barrote, no he vuelto a ver un haz de luz del Señor Sol.

You're not sorry

¿Acaso no te das cuenta? Sólo soy un peón en mitad de un juego. Soy una muñeca que ni siente ni padece. Soy una marioneta que tú mueves a tu antojo. Pero no estoy hecha de paja, no. Tengo sentimientos. No juegues conmigo, podría romperme. Llegué al mundo con un cartel bajo el brazo en el que sólo ponía 'frágil'. A los niños les prohibían acercarse a aquella caja. No les dejaban mirar. No podían tocar. Les impusieron unas normas a cerca de esa caja. Unas normas que tú te saltas con facilidad. Y cada vez que esas normas son incumplidas, una fibra de mi interior se estremece hasta la muerte.